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Babio

Un mundo lleno de emociones

Se dice del Amazonas que es el 'pulmón de la Tierra'. Hablar de sus cifras y datos produce vértigo: una extensión de 6.700 kilómetros, con un promedio de ancho de 40 kilómetros; su cuenca, la selva amazónica, abarca una superficie de más de seis millones de kilómetros cuadrados, más de diez veces el tamaño de Francia; se estima que una quinta parte de todas las especies de aves del mundo se encuentran allí, estando identificados más de dos millones y medio de insectos...

Por todo esto, adentrarse en el Amazonas es una experiencia inolvidable, llena de sorpresas naturales y cubierta de una energía vital desbordante e indescriptible. Un viaje en el que la naturaleza atrapa los sentidos del viajero, y se muestra con todo su esplendor, su belleza, su inmensidad... Un mundo lleno de emociones. ¿Te atreves?

Manuel Babío

Mundo Amazonas

Amazonas
Viernes, 16 de Diciembre de 2011 11:55

Momentos amazónicos...

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Dormitorio a bordo Dormitorio a bordo
Hace un rato que me he acostado en mi hamaca, a bordo, fondeados en la Ilha Camaleao en el Rio Negro. No son más de las 9’30 de la noche, pero las referencias de España (casi todas) aquí no son válidas; de hecho la tripulación del barco, en la cubierta inferior, hace un par de horas que duermen. Y desde la hamaca, con un levísimo tupido de la visión por el mosquitero, me descubro observando a Alfonso; sigue sentado en una silla en la proa, donde hasta hacía un momento habíamos estado charlando, sobre todo de música, y descubriendo él ritmos y estilos de música brasileña que escuchábamos en mi teléfono con un mini-altavoz. Manolo se había ido algo antes a su hamaca, pero desde allí (con intervalos de ‘respiración profunda’) sigue atento a lo que suena y hace algún comentario. Y ahí sigue Alfonso, totalmente concentrado y entusiasmado saltando de una canción a otra, siguiendo la letra en el teléfono, tomando notas en su libreta –que me consta repleta de nombres raros, nunca antes oídos de frutas, pescados, árboles…- y, sin saberse observado, hasta acompañando el ritmo con hombros y cabeza… Enciende un cigarrillo con fruición, con esa sensación tan agradable de iniciar la fusión de varios placeres al mismo tiempo.. Aunque se sirve de una pequeña linterna para tomar sus notas, la impresionante luz de luna que hay y que podría ser suficiente para hacerlo, me permite distinguir incluso sus gestos y, al propio tiempo, la variopinta y diversa vegetación que tiene a su espalda, en la selva. Se mezclan los sonidos de ésta con la música, baja…
 
[Después, decidí levantarme a tomar estas notas y aprovechamos para seguir la charla, y echarnos unas buenas risas antes de irnos definitivamente a dormir a la hamaca]
 
Escenas y momentos así, sinceramente, justifican por sí mismos que me haya metido en esto y me siga gustando hacerlo.
 
Manaus, Ilha Camaleao, 6 diciembre 2011
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